St. Michael y la catedral son dos excelentes ejemplos de arquitectura románica y constituyen un excepcional testimonio del arte religioso en el Sacro Imperio Romano. Simbolizan la fuerza creadora del obispo Bernward y son ricas en tesoros artísticos históricos mundialmente conocidos.
La basílica de la catedral Mariendom, de tres naves, figura entre una de las iglesias episcopales más antiguas de Alemania y presenta un mobiliario medieval único: este incluye las fundiciones de bronce más monumentales de la Alta Edad Media, la columna Christussäule y la puerta Bernwardstür.
La iglesia de St. Michael es considerada una obra clave del arte medieval. El rosal milenario en el ábside de la catedral, el monumento característico de Hildesheim, está muy ligado al origen del obispado y de la ciudad, según cuenta la leyenda. Una joya en el interior es el techo de madera pintado, que permite conocer la fascinante pintura monumental románica.



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