
En Eslovenia la cultura tiene un significado histórico y social especial. Los eslovenos se formaron y sobrevivieron como nación sobre todo gracias a su vida cultural y a su lengua común – el esloveno. Durante varios siglos la lengua y la cultura sustituían la falta de su propio estado e instituciones políticas. Eslovenia es uno de los pocos países, o quizás el único, con una fiesta nacional dedicada a la cultura.
En honor al poeta
La fecha del día de la cultura eslovena es el 8 de febrero, el día del aniversario de la muerte de France Prešeren, el poeta esloveno más famoso. En la primera mitad del siglo XIX Prešeren creó su excepcional obra poética, que forma parte del supremo romanticismo europeo. Uno de sus poemas, Zdravljica, constituye el himno oficial de Eslovenia. El mensaje de la obra de Prešeren tuvo un papel importante en la formación del primer programa de la verdadera política nacional, que contribuyó a la formación de la identidad nacional eslovena. Los premios eslovenos más prestigiosos para los logros culturales más importantes y notables en la cultura son los premios Prešeren, que se otorgan anualmente.
Mérito del protestante
Otro literato esloveno que creó las bases de la cultura eslovena fue el pastor protestante Primož Trubar, quien en 1550 publicó el primer libro escrito en esloveno. Con ello la lengua eslovena se unió a otras lenguas literarias europeas.
Poder de la palabra escrita y de los versos
También en el siglo XX las obras literarias ocuparon un lugar especial en la cultura eslovena. Tienen mucha importancia el dramaturgo Ivan Cankar, el poeta Srečko Kosovel, los poetas contemporáneos como Ciril Zlobec, Kajetan Kovič, Tomaž Šalamun, Dane Zajc y los escritores Vitomil Zupan, Drago Jančar, Boris Pahor y Lojze Kovačič. Muchas de sus obras han sido traducidas a varias lenguas europeas.
El hecho de que Eslovenia esté a la cabeza de la lista de los países europeos con mayor número de libros impresos per cápita confirma la importancia de los libros en la cultura eslovena. En 2010, Ljubljana, seleccionada por la Unesco, será la Capital Mundial del Libro y en 2012 Maribor será Capital Europea de la Cultura.
Pilares de la cultura
Eslovenia cuenta con una red de instituciones, organizaciones y asociaciones culturales bien desarrollada y comparable con los países europeos culturalmente más avanzados. La Filarmónica eslovena es una de las más antiguas de Europa – tiene más de trescientos años.
En Eslovenia existen dos teatros profesionales de la ópera y del ballet, situados en Ljubljana y en Maribor, y muchos otros teatros profesionales. Los más importantes son el teatro nacional esloveno Drama, el teatro Mladinsko gledališče y el Teatro de títeres de Ljubljana.
Museos, galerías y centros culturales también cuentan con una colorida y rica vida cultural – entre ellos Cankarjev dom en Ljubljana desempeña un papel central.
Especialmente durante el verano tienen lugar varios festivales famosos – el Festival de Ljubljana en Križanke, el festival de música antigua en Brežice, el Festival cultural de Primorska y una serie de eventos culturales bajo los auspicios de Imago Sloveniae. Es muy popular también el Festival Lent en Maribor.
Eslovenia cuenta con 45 galerías permanentes y con más de 800 espacios con exposiciones permanentes o temporales de artes visuales. Los dos lugares más importantes en Ljubljana son la Galería moderna con la exposición de las obras más importantes del arte moderno y la Galería nacional con una colección de arte de épocas anteriores. El impresionismo en la pintura eslovena de la primera mitad del siglo XX fue conocido en toda Europa y después de la Segunda Guerra Mundial se hizo famosa sobre todo de la Escuela de artes gráficas de Ljubljana.
Música
En Eslovenia existen cinco orquestas profesionales y numerosos artistas musicales, conocidos también en el extranjero. En las grandes salas de conciertos en Cankarjev dom, que es un centro cultural y de congresos, se organizan cada año cerca de un millar de eventos.
La música etnopopular eslovena ha culminado con el acordeón y la compañía de Slavko Avsenik. El evento más importante del canto coral es festival anual de Stična y los miembros del grupo folklórico France Marolt cantan y bailan por todo el mundo.
Para los eventos culturales de la música clásica contemporánea son muy importantes la Filarmóníca eslovena y sobre todo los reconocidos artistas musicales – la flautista Irena Grafenauer, la pianista Dubravka Tomšič y la soprano Marjana Lipovšek.
El grupo Laibach ha tenido mucha influencia en la música alternativa moderna de las últimas décadas. También el artista etnopop Magnifico es cada vez más conocido en el extranjero. Entre los gigantes de la música popular contemporánea eslovena están también Vlado Kreslin y el grupo Siddharta. Incluso los DJs eslovenos, sobre todo el DJ Umek, son apreciados invitados de las pistas de baile del mundo.
Arquitectura
También la arquitectura forma parte de la cultura eslovena. El arquitecto esloveno más famoso, Jože Plečnik, fue un pionero de la arquitectura eslovena y europea moderna del siglo XX. Ljubljana está visiblemente marcada por la arquitectura de Plečnik y muchos estudiantes suyos continuaron fielmente su tradición en la segunda la mitad del siglo pasado.
Eventos culturales internacionales
Eslovenia alberga cada año otros muchos eventos de fama internacional, como por ejemplo el festival de danza Exodos en Ljubljana, el festival de teatro callejero Ana Desetnica, la conferencia PEN, que se celebra en Bled, y el festival literario en Vilenica pri Sežani.
En resumen: la oferta de eventos culturales, festivales, conciertos y exposiciones en Eslovenia es muy buena, incluso para los más exigentes.
Apoyo del estado
Debido al reducido número de espectadores potenciales, la gran mayoría de las actividades culturales y artísticas eslovenas cuenta con un apoyo significativo y recibe subvenciones por parte del gobierno y también de las comunidades locales a través de la cofinanciación. Es interesante el dato de que en los eventos culturales los ingresos generados por los visitantes suponen menos del 10 por ciento del total. La industria del entretenimiento es por supuesto una excepción: los músicos de los generos rock o jazz por ejemplo, que también se consideran artistas, tienen que asegurarse sus ingresos con su propio ingenio.

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