
La primera impresión que uno se lleva al asomarse a la ventanilla del avión es la gran cantidad de árboles que existen. Una alfombra de bosque interminable, salpicada de lagos. Y algunas granjas y pequeñas poblaciones. Así pues, cuando se aterriza en Helsinki, sorprende en cierto modo el hecho de que el aeropuerto sea tan moderno y eficaz. No se ve ni un solo oso polar.
Algunas sorpresas más
Durante su visita al país, le esperan algunas sorpresas más: ver una manada de renos en Laponia, navegar entre las miles de islas del archipiélago o por uno de los numerosos lagos del este de Finlandia, los interminables días de verano y las interminables noches de invierno.

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