
En un espléndido día de verano, los finlandeses sienten la extrema necesidad de salir a la calle y marcharse de la ciudad. Durante la semana, cuando luce el sol, se sientan a almorzar en la terraza de un café, toman el sol en el parque, vuelven del trabajo a casa en bicicleta, sacan a pasear a sus perros o consultan su correo electrónico sentados en un banco de un parque.
¿Dónde se han ido todos los finlandeses?
Si pasa un fin de semana de verano en las grandes ciudades, oirá hablar en inglés, alemán y chino, pero apenas en finés. ¿Dónde se marchan los finlandeses? Algunos, a un festival de música; en verano, hay multitud de festivales para elegir, de jazz, blues, rock, ópera y música de cámara. O bien, se van a navegar por las islas. O se marchan a sus casitas de verano, donde pueden nadar, pescar y cocinar a la parrilla. Entonces, ¿por qué no relajarse y vivir como un finlandés, en plena naturaleza? Alquile una casita con un bote y una bicicleta. De esta forma, podrá conocer a otros finlandeses, en el lago o en una pista de baile al aire libre.
Días de verano interminables
El verano en Finlandia termina pronto, pero los días estivales son casi interminables. En Helsinki, a mitad de verano, todavía luce el sol a las diez de la noche. Así pues, cuando sale de un restaurante tras haber disfrutado de una larga cena, la tarde sigue siendo joven. Y, en Laponia, en Utsjoki, por ejemplo, un único día de verano dura más de dos meses. Incluso en el sur, nunca llega a ser totalmente de noche, tan sólo hay unas horas de crepúsculo.

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