Los habitantes de Tornionlaakso aprecian muchísimo su pacífica atmósfera. Esta gente adora también sus cinco estaciones...
Los helados inviernos, la deslumbrante nieve en el sol primaveral, las luminosas noches de verano, las tardes de otoño negras como el azabache y la noche polar, esa prodigiosa temporada azul cuando el sol no es más que una insinuación en el horizonte. Durante todas las estaciones el río Tornionjoki fluye, formando el núcleo y marcando el ritmo de la vida local. El sol aporta tonos y dimensiones a los colores de la naturaleza. La gente mira fijamente mientras el sol se desplaza de horizonte a horizonte. Define el ritmo de la vida y combinado con el poder del río, da al alma un hogar.

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