jueves, 13 de enero de 2011

Granada cultural

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El último reino árabe en la Península


El último reino en ser reconquistado por los Reyes Católicos posee un increíble patrimonio histórico-artístico. Elementos árabes y cristianos se dan la mano en las calles de Granada. Los conjuntos palaciegos de La Alhambra y el Generalife, junto al barrio del Albaicín han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Gran Vía de Colón y la Avenida de los Reyes Católicos conducirán al visitante a los barrios más importantes y monumentos erigidos en el Renacimiento.

La colina rojiza de La Alhambra alberga la antigua Alcazaba y los Palacios Reales Nazaríes. Esta joya del arte arábigo-granadino, levantada entre los siglos XIII y XV, agrupa numerosas dependencias enlazadas a través de patios, jardines y fuentes. Su delicada factura constructiva es patente en lugares como los patios de los Arrayanes y de los Leones, en el Salón de los Embajadores o en la Sala de las Dos Hermanas. En esta colina también se encuentran el Generalife, la residencia de verano de los monarcas nazaríes, y el Palacio de Carlos V. Se trata de una construcción renacentista en la que se pueden visitar el Museo Provincial de Bellas Artes y el Museo de la Alhambra. El primero conserva una importante colección de artistas del siglo XVI, entre los que destacan Alonso Cano y Machuca. Por su parte, el segundo es una excelente manera de conocer el arte hispanomusulmán de Granada.

En otra de las elevaciones de la ciudad se enclava el barrio, de profundo sabor árabe, del Albaicín. Calles estrechas y empinadas dan cobijo a cármenes (casas con jardín), antiguas mezquitas sobre las que se han construido iglesias (San Salvador, San Bartolomé o San José) y plazuelas como las de San Nicolás y San Cristóbal. Estos dos puntos gozan de hermosas vistas sobre La Alhambra y las cumbres de Sierra Nevada.

Entre las murallas, la Puerta de Elvira y la Carrera del Darro, el Albaicín esconde muchas otras sorpresas. Los baños árabes (El Bañuelo), la decoración mudéjar del Convento de Santa Isabel la Real, la planta renacentista del palacio de los Córdova y del convento de Santa Catalina de Siena o la impresionante fachada de la Real Chancillería son sólo algunas de ellas