En ninguna parte como en Reykjanes y Þingvellir queda tan patente cómo las placas continentales de Eurasia y América se alejan la una de la otra, unos 2 cm. al año.
En Reykjanes hay varias zonas de alta geotermia. En dos se han levantado centrales eléctricas de vapor: en Svartengi y cerca del monte Hengill.
Otras dos están en construcción: la de Hellisheiði y la de Reykjanes. En Svartengi hay un centro didáctico de istoria geológica: la Gjáin. A poca distancia está la Laguna Azul, con su mundo de vapores telúricos y sus famosas aguas curativas. Desde siempre la ocupación humana en Reykjanes se ha concentrado en la costa, con el mar como sustento. Hoy, con la diversificación económica, la densidad poblacional ha crecido, pero sin que se olvide esa dependencia del mar, como atestiguan museos como los de Grindavík y Sandgerði.

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