
Entre antiguas ruinas y arquitecturas barrocas, playas cristalinas e islas maravillosas, aguas límpidas y fondos exuberantes, se extiende la provincia de Agrigento, unas de las más bonitas de Sicilia. El lugar ideal donde combinar el arte, la cocina y la historia, con un absoluto relax bajo el sol.
El mar que baña la costa es uno de los más bonitos y limpidos que se puedan ver. Desde lejos el color turquesa de las aguas parece fundirse con el azul del cielo, donde la mirada se pierde entre mil matices.
Playas largas y arenosas se alternan con profundas y maravillosas ensenadas, enmarcadas por la típica vegetación mediterránea, que caracteriza gran parte del territorio siciliano. Esencias y aromas se mezclan con el olor del mar, transportadas por la leve brisa.
Delante de la costa están tres maravillas de la naturaleza: Lampedusa, Lampione y Linosa, es decir el Archipiélago de las Pelagias. Islas de ultramar: la extrema punta meridional de la entera Unión Europea
El interior está ocupado por grandes llanuras cultivadas por viñedos, cereales, huertos y plantaciones de cítricos, verdes extensiones de las cuales destaca el blanco de los almendros en flor que inebrian el aire con su perfume.
La historia milenaria que caracteriza Agrigento y la entera Sicilia ha dejado muchos recuerdos preciados, que se pueden admirar visitando las zonas antiguas de la capital y de los pueblos esparcidos por el territorio.
Como todo el Sur de Italia, también Agrigento conserva parte de su riqueza en la gastronomía y en los exquisitos productos locales.
Una tierra que ofrece al turista muchas vistas y múltiples escorzos, todos para admirar y para enmarcar en una espléndida fotografía que vale la pena guardar en el propio álbum de recuerdos.

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