Todavía poco conocida, a pesar de las muchas bellezas del territorio, la Ciociaria y su capital ofrecen a los visitantes espléndidos paisajes, sugestivos pueblos inmersos en el verde y muchos testimonios de su historia.Cuna de antiguos pueblos itálicos como los “Ausoni” y los “Sanniti”, la Ciociaria comprende las zonas de los montes Ernicos y Ausonios, de los valles del Liri y del Sacco hasta llegar al golfo de Gaeta. El río Cosa que bordea las alturas de Frosinone antes de desembocar en el río Sacco siempre ha tenido mucha importancia en la historia de la ciudad; lo atestiguan los restos de necrópolis hallados a lo largo del rio. En efecto las vetas de agua que brotaban del terreno, dan testimonio de cómo el río era la única fuente de aprovisionamiento de la ciudad, aun en épocas posteriores.Las colinas y demás elevaciones a menudo presentan fenómenos de corrosión como por ejemplo las grutas de Pàstena, un conjunto de huecos y salones con espectaculares estalactitas, estalagmitas y lagos subterráneos y las grutas de Collepardo que, a las bellezas creadas por el goteo de las aguas suma hallazgos relacionados con la edad del bronce.
La antigua capital de Sabina y su territorio están engarzados en un espléndido escenario natural de montaña, rico en testimonios ligados a San Francisco de Asís. Ubicada en el Lacio, en Italia central, sobre las faldas de los montes Sabinos y Reatinos, la provincia de Rieti tiene un territorio prevalentemente montañoso.Centro importante ya en la antigüedad, Rieti es rica en testimonios tanto de época romana como medieval, cuando la ciudad fue “libero Comune” y luego residencia de Papas.Rodeada por los montes Reatinos y dominada por la cumbre del Terminillo, Rieti es el punto de inicio ideal para excursiones y vistas a un territorio rico como pocos otros, de oasis naturales protegidos, castillos, fortalezas y santuarios franciscanos. Entre otros se destaca la “Riserva naturale dei Laghi Reatini”, un lugar de relevante valor ambiental con los lagos Lungo y Rivasottile, donde la flora y la fauna son protegidas y donde es fácil divisar aves, como por ejemplo la garza real y el somorgujo.La zona es rica en agua, destacan los ríos Velino, Salto y Turano, y varios lagos que salpican el territorio, recordamos entre ellos el Lago del Salto, el lago artificial más grande del Lacio que se encuentra a 535 metros sobre el nivel del mar y que es el más atractivo debido a su abundante vegetación y a los pueblos que lo rodean, el lago de Turano y el de Scandarello, inmerso en el escenario de los Montes de la Laga en la cuenca de Amatrice.En resumen: historia, arqueología, naturaleza, buena cocina, deporte y relax.
La provincia de Roma enmarca con suma dignidad los innumerables tesoros de su capital. El territorio que la rodea ha vivido del reflejo más o menos directo de la historia milenaria de la Ciudad Eterna.Es un territorio que ofrece mar, naturaleza, buena comida y aldeas plenas de historia y arte. Mar, colinas, lagos, ríos y viñedos . Los alrededores de Roma ofrecen un caleidoscopio de variedades y atractivos para los amantes de la naturaleza.Ubicada en el Lacio , en Italia central y asomada al mar Tirreno, disfruta de un clima mediterráneo en las costas y continental hacia el interior .El litoral se extiende de norte a sur, desde la zona de Fiumicino y de los municipios que dan al lago de Bracciano, el mayor de la provincia, hasta el confín con la provincia de Latina.Al noroeste se encuentran los montes de la Tolfa y los montes Sabatinos, pero también los oasis naturales y las reservas de Macchiagrande, Macchiatonda, Torre Flavia Canale Monterano. En el valle del Tíber se destaca el área del Parque del Valle del Treja y de las reservas naturales de Nazzano – Tevere –Farfa y del monte Soratte.El área tiburtino – sublacense, atravesada por el río Aniene, comprende los parques regionales de los Montes Lucretilli y de los Simbruini y se caracteriza por el verde de los olivares. El territorio del área Prenestina y de los Montes Lepini está encerrado entre el Valle del río Aniene y los Colli Albani.Los lagos volcánicos de Nemi y Albano son característicos en la zona de los Castillos Romanos, que fue lugar de veraneo desde tiempos ancestrales, gracias a su clima y a la suavidad y dulzura del paisaje.Aún antes de convertirse en la capital de la República italiana, la ciudad jugaba un papel fundamental tanto en Italia como en Europa. Caput mundi en la época romana y más tarde sede del papado y capital del Reino de Italia, Roma siempre ha sido un punto de referencia política, cultural y espiritual a nivel internacional.
Cuna de la civilización occidental y la cultura cristiana, de lagos y de leyendas, de termas y de historia, de calles antiguas y de colinas verdes. Así es Lacio, región de Italia central bañada por el mar Tirreno, lavada por las aguas del río Tíber y caracterizada por un territorio predominantemente ondulado y montañoso, llano en proximidad de la costa.La región ofrece paisajes que se contraponen y se complementan, escenarios intactos y horizontes espectaculares encerrados en los centros urbanos.Al visitante se le ofrecen escenarios de inolvidable belleza como Villa Borghese en Roma, capital de Italia. Es el más famoso parque ciudadano donde se puede pasear, aun en bicicleta; constituye una experiencia única en el arte, con la Galería Borghese, sus obras maestras y su naturaleza, que la rodea y sumerge, entre lagunas y centenarios árboles.Lacio también es una región de termas, cuya historia está ligada a las numerosas fuentes de agua curativa, que tuvieron un enorme desarrollo a partir de la época republicana, y más tarde durante la época imperial. Los romanos construyeron suntuosos baños termales de los cuales existen espectaculares testimonios, diseminados en todo el territorio; el primero de todos, las Termas de Caracalla, en el corazón de Roma. Tivoli es otra localidad termal pero su nombre está ligado principalmente a las bellezas artísticas que posee. Su fama se debe a las mansiones monumentales como Villa D’ Este, con espléndidas fuentes, jardines y un palacio, magnífico exponente del período renacentista y como Villa Adriana, antigua residencia del emperador Adriano. Las dos mansiones han sido inscritas por la Unesco en la lista del Patrimonio de la Humanidad.Para quienes prefieren el mar, la región ofrece auténticas perlas como Gaeta, Sabaudia, San Felice Circeo, Sperlonga y las islas de Ponza y Ventotene mientras que para los amantes del lago, Bracciano es una encantadora extensión de agua rodeada del verde intenso de la naturaleza en la que se yergue el imponente castillo del siglo XVI.Pasear por las callejuelas medievales de los pueblecitos a orillas del lago, dará la percepción de cómo estos lugares han estado ligados no sólo al imperio romano sino que también han sido escenario de épocas diferentes. Es de ello un ejemplo el lago de Bolsena, en la zona de Viterbo, el lago más grande de Europa de origen volcánico, del que emergen dos islas, Bisentina y Martana, que al atractivo de la rica naturaleza que lo rodea y a los espléndidos panoramas, suma las huellas históricas que dejaron los etruscos, los romanos y los de los períodos históricos que les sucedieron. Y por último, no quedarán , decepcionados los amantes de la montaña que podrán encontrar localidades de esquí como Terminillo, Livata y Campo Staffi.Visitar estas tierras deja el recuerdo de lugares únicos, de emociones intensas, pero también la clara percepción del inexorable pasar del tiempo, que motiva todos los intentos, de quienes nos ha precedido, de desafiar los siglos dejando algo de sí.Las provincias son: Roma (capital), Frosinone, Latina, Rieti, Viterbo.
Situada en el área centro-oriental de Friuli Venecia Julia, la provincia de Udine limita al norte con Austria y al este con Eslovenia, mientras que al sur está delimitada por el Mar Adriático.El territorio, muy variado, se extiende desde la maravillosa playa de Lignano Sabbiadoro, destino indiscutible del turismo en balnearios, a las cumbres nevadas de los Prealpes y de los Alpes Cárnicos y Julianos, ideales para unas vacaciones en esquí entre paisajes que dejan sin aliento y las bien equipadas localidades como Forni di Sopra, Sella Nevea y el complejo del Tarvisiano.Son numerosas las áreas protegidas entre las cuales se encuentran el Parque Natural de los Dolomitas de Friuli con cumbres y valles habitados por venados, gamuzas, íbices y la Foresta de Tarvisio situada en el corazón de los Alpes Julianos: una de las áreas boscosas más extensas de Europa que alberga muchas especies animales.Destino excepcional para las excursiones son la laguna costera con el Oasis Avifaunístico de Marano Lagunare, poblada en cada estación por numerosas especies de pájaros y la Cuenca de los lagos de Fusine, encerrada entre las imponentes montañas de la zona de Tarvisio, conocida por el encanto de su paisaje y la belleza de sus colores.Un elemento que caracteriza el territorio es el río Tagliamento, rodeado por paisajes diferentes y sugestivos y que entró en la historia como escenario de los dramáticos acontecimientos ligados al primer conflicto mundial.Además de las maravillas de la naturaleza, la provincia acoge un importante patrimonio cultural como testimonio de una historia compleja y penosa: sitios arqueológicos, entre los cuales Aquileia, con los restos de la ciudad romana y de la basílica paleocristiana y la ciudad de Udine, rica en testimonios artísticos, e importantes centros como Cividale del Friuli y Palmanova. El territorio está además poblado por una variedad de villas, torres, abadías y castillos, diseminados en campo abierto o sobre las colinas.Desde San Daniele, patria del célebre jamón, hasta los Colli Orientali de Friuli, colinas cubiertas de viñedos: una gastronomía sabrosa, productos típicos y vinos famosos añaden un último toque mágico a esta tierra tan atractiva.
Es la región situada en el extremo Nororiental de Italia, en la frontera con Eslovenia y Austria.Friuli Venecia Julia se asoma sobre el mar Adriático y se encuentra rodeada por altas montañas, presentando así paisajes diversos. Impresionante es la altiplanicie del Carso, formada por roca desnuda golpeada por el viento, donde la erosión del suelo ha dado vida a una serie de grutas, concavidades y manantiales.Espectaculares son los panoramas de alta montaña de las Dolomitas Orientales, del Carnia y de los Alpes Julianos, entre lagos, valles y áreas protegidas. Desde el límite con Véneto en Monfalcone, la costa está bordeada de lagunas y presenta largas playas arenosas, en las que se encuentran varias localidades turísticas: como la renombrada Lignano Sabbiadoro; entre Monfalcone y Trieste en cambio, es rocosa.A la gran variedad de paisajes corresponde igualmente un patrimonio cultural rico y variegado, determinado por una historia compleja y por la confluencia, en esta tierra, de muchas poblaciones.Por este motivo Friuli Venecia Julia se presenta como un pequeño universo en el que se mezclan muchas tradiciones diferentes: es la "tierra de los contrastes”.Las provincias son: Trieste (capital), Gorizia, Pordenone, Udine.
Encerrada entre el Po y los Apeninos, la provincia de Piacenza se extiende en los extremos occidentales de la región de Emilia Romaña. Su territorio comprende los estupendos valles de los ríos Tidone, Trebbia, Nure y Arda, cada uno caracterizado por ambientes particulares.Aquí la naturaleza predomina entre rocas, colinas de viñedos y paisajes gobernados por campanarios, torres e imponentes fortalezas.Un ambiente particularmente fascinante constituido por la llanura que bordea los ríos y las hileras de álamos que se reflejan en el Po.Es una tierra rica en bellezas naturales, en valles y montes, pero también en historia y de arte.En el escenario de estos particulares paisajes se encuentran encantadoras aldeas medievales entre las cuales Bobbio, Castell’Arquato, Vigoleno y otros, sugestivas abadías de origen medieval y muchas iglesias románicas.Es emocionante ir al encuentro de estos lugares que nacieron en la Edad Media a lo largo de la vía Francígena para hospedar feligreses y peregrinos en viaje hacia Roma.Siempre de origen medieval son los muchos castillos (más de 300 entre lo abiertos al público y los de uso privado) que con sus inconfundibles perfiles se recortan en todo el territorio, transformándolo en un rincón de infinito encanto.Símbolo del esplendor del antiguo Ducado de Parma y Piacenza es el grandioso Palacio Farnese di Piacenza, junto a otros estupendos palacios nobiliarios de la misma época.Muchos más son los atractivos que ofrece esta tierra, como diversión, especialidades gastronómicas y excepcionales vinos.Un viaje en el Piacentino no acabará nunca de asombrar gracias a las muchas sorpresas que guarda esta tierra.
Un territorio rico de monumentos y de memoria histórica, ofrece un mundo de paisajes fascinantes, enogastronomía y itinerarios por recorrer.La provincia de Reggio Emilia se encuentra en la zona septentrional de Italia, y se extiende al norte por el río Po hasta los Apeninos Tosco Emilianos al sur, formando un largo rectángulo.Tierra, en gran parte de llanuras, con campos densamente cultivados con bosques que dan paso a rocas y lagos, formando un paisaje sugestivo de un verde más o menos intenso.La montaña con los Altos Apeninos presenta picos que superan los 2000 metros de altura como Monte Cusna, con un ambiente natural de increíble belleza.Las colinas en cambio, son un cruce de torrentes, y riachuelos en el que aldeas históricas, castillos, torres y señoriales villas nos acompañan en el descubrimiento del territorio.
De una ciudad de fascinantes sugestiones bizantinas, un itinerario a lo largo de la costa adriática a través de dunas de arena y espesos pinares.Situada en la región de Emilia Romaña, la provincia de Rávena se extiende desde su interior hasta la costa del Adriático. Es una tierra de variado aspecto que va desde las zonas de montaña de tierra adentro hasta las llanuras y llega al Adriático.El río Reno por tramos, y los valles de Comacchio en el norte, marcan la frontera con la provincia de Ferrara mientras que al sur linda con las provincias de Forli-Cesena y Florencia.La franja litoral de Rávena al este tiene costas bajas más bien rectilíneas y estupendos pinares que acompañan la costa, como la de San Vitale en el norte de Rávena, de Classe y de Cervia al sur.Al oeste se extiende la llanura con Lugo, Bagnacavallo, Massa Lombarda que la enriquecen con sus centros históricos y la historia de cada una de estas ciudades. Los colores de los cereales, de los frutales, de las forrajeras que crecen por estos lados, transforman la llanura en un contraste de fuertes sensaciones.El territorio abunda de variados ambientes naturales con valles y humedales de los más numerosos y protegidos de Italia. El Parque Regional del Delta del Po de Emilia Romaña cubre todas estas zonas que son consideradas de las más ricas en cuanto a biodiversidad con una flora y fauna abundantes.
Desde el mar a las colinas, de la montaña, a las termas al encanto del arte, en el corazón más verde de la región el visitante descubrirá raros tesoros y ambientes inusuales. Situada en la zona oriental de la región Emilia Romaña, la provincia de Forli – Cesena se extiende al este hasta la costa del mar Adriático. La zona presenta una variedad de paisajes: colinas, montañas como los Apeninos de Forlì y de Cesena y la costa Adriática.La posición céntrica de la ciudad sobre la vía Emilia y el estar rodeada por estos paisajes, la han beneficiado a lo largo de la historia y convertido en centro de intercambios y de comunicación con el exterior. La provincia es un continuo descubrir de aldeas y fortalezas, manantiales y cascadas, de lugares donde sumergirse en la naturaleza para unas vacaciones activas y divertidas. En fin, un territorio polifacético donde hasta el más exigente visitante no quedará desilusionado.
Su posición geográfica, su historia y su tradición gastronómica han hecho de la provincia de Parma un símbolo de Italia.Situada en la zona septentrional de Italia, esta provincia se extiende entre el río Po al norte, que la separa de la región de Lombardía, hasta la cresta de los Apeninos que la divide de la región de Toscana.Es una tierra con prevalencia de colinas y montañas. Sin embargo la llanura de la Bassa Parmense que sigue el curso del río Po, regala un paisaje sugestivo tanto cuando está envuelta por la niebla como cuando se la observa salpicada de aldeas, castillos e iglesias antiguas.En este territorio existen numerosos lagos entre los cuales el Lago Santo Parmense que es el más grande lago natural de los Apeninos de Emilia Romaña.Los Apeninos de Parma ofrecen a los visitantes una naturaleza incontaminada en un paisaje que merece ser visitado también a través de la red de senderos que han sido creados.La ciudad de Parma es naturaleza, historia y arte. Celebridades como Antelami, Correggio, Parmigianino, Verdi, Toscanini han dejado la huella de su presencia en una ciudad que se puede considerar una pequeña joya de gracia y refinamiento.
Singular posición la del territorio de Bolonia. Punto de encuentro entre la zona padana y la península propiamente dicha, esta zona permite paseos en la llanura, a lo largo de los ríos Reno y Panaro, entre colinas y en montaña, al este entre las dorsales del Santerno y el Senio, y al oeste entre los ríos Reno, Panaro y el Dardagna. Es una tierra heterogénea y compleja, con abundantes llanuras, colinas y grietas con los Apeninos Boloñeses y su pico más alto, el “Corno delle Scale” que alcanza casi los 2000 mt de altura. El territorio ofrece muchas zonas naturales, entre las que cabe destacar el Parque dei Gessi Bolognesi y Calanche dell’Abbadessa, el Parque de los Lagos de Suviana y Brasimone, el Parque Regional Abbazia di Monteveglio.Bolonia y todo su territorio, ofrecen paisaje y naturaleza pero también arte y cultura. El turismo cultural se promociona y difunde, teniendo siempre muy en cuenta las exigencias de los turistas, con la voluntad de valorizar cada vez más el gran patrimonio que la ciudad y la provincia ofrecen.
Desde las márgenes del río Po al Norte hasta los Apeninos en el sur, esta región de Italia centro septentrional es considerada una de las más fértiles y productivas de Italia, gracias entre otras cosas, a la influencia del Mar Adriático que modera el clima en la zona costera. Este contraste entre la montaña y el mar permite que Emilia Romaña pueda ofrecer al visitante paisajes impresionantes, maravillas para los ojos y el espíritu en una mezcla de colores y perfumes de la tierra, de alegría y de mar, de música, de cine, de arte, todo en una única región.Los amantes del mar, del sol y la diversión eligen la Riviera Romañola, con la playa más larga de Europa, para poder disfrutar de sus instalaciones equipadas también para el deporte y el tiempo libre. Localidades como Rímini, Riccione, Cattolica son sinónimo de excelente bienvenida al turista, relax y mucha diversión. Los Apeninos, en cambio, revelan su belleza mientras se pasea a caballo entre Parma y Piacenza o bien a pie, visitando los espléndidos parques y las maravillosas reservas naturales.El interior pone a disposición sus centros termales tales como los de Salsomaggiore y de Bagno di Romagna con una oferta termal bastante amplia, gracias a los numerosos tipos de aguas que surgen y a modernos equipos y tecnologías, y al profesionalismo de los establecimientos que ponen en relieve las tradicionales terapias termales.La cultura, tanto la gastronómica como la artística, ha encontrado terreno fértil en esta tierra y ha plantado sus profundas raíces. Son testimonio de ello, desde las obras de Verdi y la poesía de Pascoli hasta el cine del inconfundible Fellini, que se convirtió en mito gracias a sus muchas obras maestras, cuyos guiones han tomado vida en esta región.En Emilia Romaña es posible convertirse en espectador en cualquier sitio; alcanza sólo con elegir el espectáculo de una lista sin fin. Emilia Romaña limita con el tercer país más pequeño de Europa, la República de San Marino.Las provincias son: Bolonia (capital), Ferrara, Forlì-Cesena, Módena, Parma, Piacenza, Rávena, Reggio Emilia, Rímini.
Atmósferas remotas se propagan por la antigua tierra de los samnitas, posteriormente colonizada por los romanos, que la bautizaron como Beneventum.Es una provincia llena de historia, increíbles restos arqueológicos y paisajes fascinantes, que sorprende por su aire de recogido misticismo que desde siempre la caracteriza. Llegar a Benevento es como cruzar la frontera entre presente y pasado, con el deseo de descubrir de nuevo tradiciones folclóricas y gastronómicas que tienen sus raíces en tiempos lejanos. Esta provincia, con los silencios y emociones que sólo una naturaleza virgen sabe ofrecer, es el destino ideal para unas vacaciones tranquilas, recorriendo parajes suaves para descubrir un mundo marcado por ritmos diferentes, a años luz del bullicio de las grandes ciudades.Un viaje para volver a descubrir un mundo olvidado, el de los samnitas, los romanos y los longobardos que, en un tiempo lejano, vivieron en las mismas montañas y rocas, bosques y praderas, manantiales y lagos que ahora se extienden ante nuestros ojos. Lugares de una belleza luminosa, difíciles de olvidar, conquistan el corazón y la mente con su lado más secreto, el de una civilización campesina y pastoril aún profundamente unida a sus tradiciones, a esta tierra que siempre ha cultivado con amor, a los antiguos oficios, a sus creencias populares, un bagaje cultural transmitido de padres a hijos.
Un viaje por la provincia de Avellino es una inmersión en la naturaleza y la historia de Hirpinia. Tierra llena de encanto, abre las puertas de su hospitalidad regalando a los turistas un retazo de paisaje estupendo destacado aún más por el interesante patrimonio cultural. Una increíble belleza, la misma que ha hecho ganarse a esta provincia el apodo de “verde Hirpinia”. Descubrir cada uno de sus rincones es una experiencia que deja huella. Montañas, llanuras inmensas, magníficas reservas naturales, lagos y ríos hacen que esta tierra sea ideal para quienes aman los espacios abiertos y para los que buscan unas vacaciones relajantes entre montañas y manantiales, aire fresco y buena comida en uno de los entornos naturales más bellos del sur de Italia en todas las estaciones. La región de Hirpinia se deja descubrir poco a poco, con un recorrido que penetra en la naturaleza y nos transporta a los lugares del pasado, cuando esta tierra estaba habitada por los samnitas, los romanos y los longobardos. Encontramos pueblos antiguos inmersos en el verde de los valles que se abren a los pies de las cadenas montañosas del Partenio y del Terminio, cubiertas de bosques de hayas, abetos, robles y castaños. Además de yacimientos arqueológicos, hay imponentes castillos que evocan guerras y saqueos, asedios y batallas, pero también fiestas mundanas y elegantes cortes. Por los amplios valles se extienden viñedos y olivares cuyos frutos permiten una excelente producción de vino y aceite. Lugares que cuentan cómo el hombre y la naturaleza han aprendido a respetarse y a vivir en armonía desde tiempos inmemoriales.
Nápoles es un auténtico cofre lleno de tesoros de arte e historia, huellas indelebles de las dominaciones pasadas, cada una de las cuales ha contribuido a la formación de esta ciudad, que en su casco histórico acoge un patrimonio tan extraordinario que la UNESCO lo ha declarado Patrimonio de la Humanidad.2500 años de historia contada por palacios, iglesias, monumentos y lugares de arte entre los que penetran la alegría y la fantasía de la vida cotidiana típicamente napolitana. Hay hasta cuatro castillos que dominan la ciudad.El Castillo Nuovo, más conocido como el Castillo Maschio Angioino, con líneas arquitectónicas diferentes pero bien integradas, que recuerdan el doble papel de fortaleza-palacio que esta construcción tuvo bajo la dominación de la Casa de Anjou y los Aragoneses. Magnífico el Arco del Triunfo mandado construir por el rey Alfonso I de Aragón y diseñado por Pietro de Martino y Francesco Laurana. En una pequeña isla conectada por un puente con la cercana tierra firme se encuentra el monumental Castillo dell'Ovo, sede de exposiciones y congresos, desde el que se puede disfrutar de unas vistas maravillosas de todo el golfo.Encaramado en el Vomero está el Castillo Sant’Elmo,desde el que se admira la “spaccanapoli” (rompenápoles), gran arteria que divide Nápoles en dos partes.Y, por último, el Castillo Capuano, que nació como fortaleza y más tarde, embellecido con intervenciones arquitectónicas, se convirtió en residencia de los nobles. En sus alrededores se encuentra la Puerta Capuana, entrada principal de la ciudad en el pasado, limitada por un valioso arco de mármol.Las iglesias de la ciudad son innumerables. La Catedral, superpuesta a otros edificios ya existentes, una parte de los cuales fueron incorporados a la estructura actual, ha sufrido cambios radicales, sobre todo en la parte exterior, para poner remedio a los graves daños debidos a episodios sísmicos. Fue Enrico Alvino, en el año 1800, quien dio el empuje vertical que caracteriza la fachada actual, con pináculos, nichos y cúspides construidos alrededor de las obras que sobrevivieron al terremoto. El interior, con planta de cruz latina y tres naves divididas por dos largas filas de columnas, acoge la famosa Capilla del Tesoro de San Gennaro que, además de dos ampollas que contienen la sangre del santo, custodia extraordinarias obras de arte realizadas con metales preciosos. Otro lugar importante relacionado con el santo de Nápoles son las Catacumbas de San Gennaro,con frescos, mosaicos y restos de gran valor.Un conjunto de estratificaciones arquitectónicas realizadas en épocas diferentes diseñan la imponente Basílica de San Lorenzo Maggiore, construida sobre los restos de estructuras greco-romanas que han sido sacados a la luz y que se pueden visitar a través de la entrada situada en el claustro interior. A lo largo de la "Spaccanapoli” se encuentra la Iglesia del Gesù Nuovo, con su particular fachada recuperada de un palacio señorial del siglo XV, y un sinfín de decoraciones de mármol y pinturas en el interior. El Monasterio de Santa Chiara, con sus líneas sencillas y sobrias típicas de las iglesias franciscanas, además de las tumbas reales, custodia el característico Claustro delle Clarisse con una decoración insólita, realizada completamente con mayólicas variopintas, que representa los colores de esta tierra. Majestuosa como una catedral y rica en obras de arte, la iglesia de San Domenico Maggiore es otro interesante ejemplo del curioso proceso de formación del patrimonio artístico y cultural de Nápoles.La Capilla Sansevero, popularmente llamada la “pietatella”, está ligada a la personalidad polifacética de Raimondo Di Sangro, y constituye una admirable unión de arquitectura y arte. Célebre es el Cristo Velado de Giuseppe Sammartino, que deja sin palabras por la extraordinaria maestría con la que fue realizado el sudario apoyado delicadamente sobre el cuerpo de Cristo.Las ricas colecciones de antiguas familias nobles como los Farnese y los Borgia, además de los numerosos hallazgos encontrados en Pompeya, Herculano y otras zonas de Italia meridional, forman el patrimonio expositivo del museo de arte antiguo más grande del sur de Italia: el Museo Arqueológico Nacional, albergado en el Palacio de los Estudios.El Palacio Real de Capodimonte, rodeado por un gran parque, alberga el Museo y Galerías Nacionales de Capodimonte, una extraordinaria colección de obras maestras de Tiziano, Rafael, Correggio, Masaccio, Mantegna, Caravaggio y otros artistas napolitanos. Extraordinario es también el mobiliario de las estancias reales donde se encuentra el saloncito de Porcelana, realizado por la Fábrica Real de Capodimonte, cuya producción está en parte expuesta en la Galería de las Porcelanas. Este es el único museo en el que el arte contemporáneo convive con la expresión artística más antigua, con obras de artistas del calibre de Andy Warhol.El Museo Cívico Gaetano Filangieri, además de una valiosa serie de esculturas y pinturas, alberga una rica colección de armas europeas y orientales, una valiosa colección numismática, y muchos y refinados objetos de porcelana de las fábricas italianas y europeas más importantes.Entre las principales plazas de Nápoles no se puede dejar de ver la famosa Plaza del Plebiscito, con su espléndida columnata mandada construir por Gioacchino Murat, delante de la cual se extiende uno de los lados del majestuoso Palacio Real, diseñado por Domenico Fontana, sede de la Biblioteca nacional Víctor Manuel II, la más grande del sur de Italia, con ejemplares antiquísimos de gran valor. A espaldas del Palacio se encuentra el Teatro de S. Carlo, templo de la gran música y del ballet clásico, donde se han exhibido autores famosos a nivel mundial como Gioacchino Rossini y Gaetano Donizzetti. Frente a la entrada del teatro está la Galería Umberto I, una de las más elegantes de Italia, con suelos de mármol decorados con elegantes geometrías. A lo largo de la Via Toledo, una de las principales arterias ciudadanas, se encuentran los Barrios Españoles realizados en el siglo XVI por Don Pedro de Toledo como alojamiento para tropas, y hoy barrio popular que emana el genuino y puro carácter de los napolitanos.Por las calles del centro histórico de Nápoles se respira un ambiente evocador que se encuentra también en el resto de la provincia, donde su antiguo encanto se une a la belleza inigualable de la naturaleza. En la zona vesubiana se encuentran Pompeya y Herculano, las "ciudades resucitadas”, Patrimonio de la Humanidad gracias a la riqueza de sus restos y su excelente estado de conservación. Una visita al antiguo Foro permite ver lugares de extraordinario valor como la Casa del Fauno, una construcción monumental con estancias, habitaciones y áreas dedicadas a diferentes actividades, el Santuario de los Lares Públicos, una de las obras de arquitectura más interesantes halladas en Pompeya, probablemente dedicada a las divinidades protectoras de la ciudad, y la Casa de los Vettii con los interiores decorados con preciosas pinturas.Siguiendo hacia el sur, entramos en la espléndida península sorrentina, un mundo de colores que van desde el azul del mar hasta al verde brillante apuntalado por el color oro de los limones. Inmersa en este maravilloso escenario está Sorrento, cuya belleza, hecha de historia, naturaleza y sabores, anticipa – ya desde tierra firme – el encanto de la reina de este mar, Capri, con los tres Farallones que forman la guardia a “Su Majestad” y las muchas cuevas naturales (incluyendo la famosa Gruta Azul) que diseñan este paisaje costero único.Después de pasar el promontorio de Posillipo, desde donde se puede disfrutar de unas vistas de increíble belleza, se entra en la tierra volcánica de los Campos Flégreos, perfecta unión entre el trabajo secular de la naturaleza y el de las antiguas civilizaciones. Las claras aguas del mar que rodea esta zona están salpicadas de islas, entre las que también está Isquia, lugar ideal para relajarse y desconectar del estrés de la vida cotidiana, gracias a las propiedades curativas de sus aguas, que los romanos fueron los primeros en descubrir. Centros altamente especializados, equipados con todas las comodidades e inmersos en un entorno natural extraordinario, ofrecen una amplia gama de tratamientos de salud y belleza para unas vacaciones realmente relajantes.Diferente, pero igual de bella, es Procida, isla rodeada de altos y rocosos acantilados interrumpidos por playas de arena bañadas por los colores intensos del Mar Tirreno.
Un lugar mágico, donde colores, sabores, olores, cultura e historia se mezclan entre sí produciendo un cóctel encantador de conocimientos, alegría y diversión.Estamos en la provincia de Nápoles, dominada por el monte Vesubio y que se asoma a un espléndido golfo cuya belleza ha sido fuente de inspiración para muchos artistas.El encanto de los paisajes, las hermosas islas dispersas como perlas en las aguas azules del Mediterráneo y la vitalidad de su gente, sumamente cordial, abren las puertas a la alegría de la vida que emana de cada trozo de esta tierra, cuyas famosas canciones y sabrosas especialidades gastronómicas nunca pasan.Un sinfín de lugares capaces de emocionar a turistas de cualquier tipo: desde los entendidos en arte y en historia hasta los amantes de la naturaleza y el mar, pasando por los gourmets apasionados de vinos y gastronomía o por el nostálgico de las tradiciones antiguas.Dos puntas de lanza delimitan el golfo: la hermosa península de Salento al sur y la sugestiva zona volcánica de los Campos Flégreos al norte. En el corazón de este arco se encuentra Nápoles, con el imponente Vesubio a sus espaldas. Los yacimientos arqueológicos de Pompeya y Herculano poseen gran interés histórico, y son famosos en todo el mundo por la singularidad de sus restos. Pero toda la provincia de Nápoles está salpicada de testimonios de épocas pasadas, especialmente las relacionadas con la presencia de los emperadores romanos, los primeros en darse cuenta del encanto de estos lugares.Y qué decir de la obra de arte natural formada a lo largo de milenios gracias a la labor de las erupciones volcánicas y los depósitos de lava, que han diseñado las líneas de un paisaje único. Cuando nuestra mirada se posa en él, comprendemos la fuerza y la grandeza de la naturaleza, frente a la que el hombre puede hacer bien poco. Para completar la obra, el mar, tan azul que se confunde con el cielo, y que está interrumpido sólo por tres islas espectaculares - Capri, Isquia y Procida - cada una con su identidad histórica y turística, y por pequeños islotes menores.Unas vacaciones con infinitas opciones: esto es lo que ofrece la provincia de Nápoles. Y se trata de una oferta que es imposible rechazar.
Es una de las regiones de Italia meridional y se extiende por la vertiente del mar Tirreno, desde la desembocadura del Garigliano hasta el Golfo de Policastro. La dulzura de su clima, la belleza de sus costas, la riqueza del arte y la historia y su amor por la cocina hacen de Campania una tierra para vivir. Un viaje que comienza en el mar, rey indiscutible, con sus colores intensos, sus costas plagadas de bahías, calas y paredes rocosas, las islas de Capri e Isquia, auténticas obras maestras de la naturaleza. Todo ello aún más fascinante si cabe gracias a la rica vegetación mediterránea, interrumpida por pequeños y encantadores pueblos donde pasar las vacaciones, inmersos en la historia y en las tradiciones de la región. ¿Y cómo olvidar el monumento de la naturaleza que domina imponente esta tierra? El Vesubio, oscuro y misterioso, amado por su belleza y temido por su potencia. Y después Nápoles, conocida en el mundo por la intensidad y la pasión de su música que, al igual que la ciudad, mezcla aspectos cultos y populares, sagrados y profanos, alegres y melancólicos. Sorrento está situada sobre una terraza de toba (roca volcánica) en un acantilado que se desploma sobre el mar. En este rincón del paraíso, costas abruptas e inaccesibles se alternan con pequeñas y escondidas playas que dan vida a un paisaje único. Aquí la obra del hombre ha sido grandiosa. Hoy las zonas más inaccesibles están formadas por una serie de terrazas que van descendiendo hacia el mar, utilizadas para cultivar cítricos, olivos y vides. Son los jardines de los que emanan los embriagadores perfumes de naranjos, limones y azahares. Música, mar, diversión y naturaleza, pero también historia y cultura. Visitar lugares como Paestum, Herculano, Pompeya, la Cartuja de Padula o el Palacio Real de Caserta será una experiencia inolvidable, como de otro tiempo. Las provincias son: Nápoles (capital), Caserta, Benevento, Avellino y Salerno.
Calabria es una tierra de emociones fuertes e intensas. Y también lo son sus sabores. Y su famoso “peperoncino” (guindilla picante) es la prueba.Lo encontramos en gran parte de los platos típicos calabreses: desde las “bruschette” (rebanadas de pan tostado) con la «n‘duja» (carne de cerdo para untar) o con la “sardella” (salsa de sardinas), llamada el “caviar de los pobres”, hasta los embutidos de carne de cerdo, los condimentos para la pasta y los platos a base de pescado.Al gusto fuerte de la guindilla se contrapone el dulce sabor de la famosa cebolla roja de Tropea, con denominación IGP (indicación geográfica protegida) y usada para enriquecer los platos y también con fines curativos.Sobre los productos y los platos típicos de Calabria se podría escribir un libro. Aceite de oliva virgen extra, vinos, licores a base de bergamota, cidra o hierbas, regaliz, miel y confituras, pasta de las formas más características (“strangugghj”, “fileja”, “maccaruni”) realizada con antiguos métodos, son algunas de las exquisiteces que se podrán degustar explorando esta magnífica región.
Cuando se piensa en Calabria nos imaginamos el mar y sus maravillosas playas donde poder disfrutar de los rayos del sol. Pero estas aguas de mil reflejos cristalinos son también un “gimnasio” natural donde divertirse practicando windsurf, kitesurf o descubrir maravillosos fondos marinos que albergan corales y fascinantes restos de la segunda guerra mundial.Son muchas también las oportunidades de diversión y relax que Calabria ofrece a quien decide pasar sus vacaciones explorando las zonas del interior. Los Parques Nacionales, que cubren gran parte del interior, ofrecen una gama de propuestas tan amplia que satisfacen todo tipo de necesidades.Los amantes de lo tradicional elegirán una de las muchas localidades de esquí, dotadas de pistas sintéticas para practicar este deporte durante todo el año.Para quienes, en cambio, disfrutan poniéndose a prueba, una excursión de rafting en el río Lao o a través de las gargantas de la Sila es sin duda una experiencia imprescindible. Como alternativa se puede descender el río sin la ayuda de embarcaciones especiales (raft), simplemente “caminando”, tirándose al agua y bajando con cuerdas en las partes más difíciles (canyoning). La ayuda de guías especializados hace que estas fascinantes actividades deportivas sean accesibles para todos. Otra posibilidad para aprender y divertirse al mismo tiempo es el orienteering, un deporte nacido en los países escandinavos, para medir las capacidades de orientación. El participante, dotado de un mapa y una brújula, debe llegar en el menor tiempo posible a la meta, eligiendo autónomamente el recorrido pero con la obligación de alcanzar unas etapas intermedias.¿Y por qué no probar la emoción de “volar” sobre estos panoramas impresionantes? Instructores especializados les llevarán a través de las vías del cielo, firmemente enganchados a la silla de un parapente, teniendo la oportunidad de admirar la belleza de esta región desde una perspectiva totalmente diferente.
Todo el mundo conoce los famosos Bronces de Riace, expuestos en el Museo Nacional de Reggio Calabria, y que constituyen un importante testimonio de la Magna Grecia, época que marcó profundamente la historia de esta tierra. Estas magníficas estatuas, que representan a dos héroes guerreros, suponen un singular ejemplo de la escultura griega clásica. Para los amantes del mar, Calabria, con sus 800 km de costas, ofrece una amplia selección de magníficas playas entre las que destaca la de Capo Vaticano, que se encuentra en la provincia de Vibo Valentia, y considerada una de las 100 playas más bellas del mundo: kilómetros de arena finísima, rodeada de árboles centenarios y aguas cristalinas pobladas por una gran variedad de peces. Una aventura en la naturaleza salvaje del interior de Calabria es una oportunidad que no hay que perderse y los parques naturales de la Sila, de las Serre, del Aspromonte y del Pollino son una de las metas naturales más interesantes. Las “fiumare” (torrentes) y las “grandi pietre” (grandes rocas) del Aspromonte, los “patriarcas vegetales” de la Sila o la riqueza de la fauna de las Serre son solo algunas de las maravillas de la naturaleza que esta tierra ofrece.
Es la punta de la bota, el extremo sur de Italia, bañada por las espléndidas aguas del Mar Jónico y el Mar Tirreno y separada de la isla de Sicilia por el estrecho de Mesina.Su clima acogedor, los magníficos colores de sus playas, las costas rocosas que se alternan con litorales arenosos, la naturaleza salvaje y misteriosa, los sabores intensos y auténticos de la cocina local, las huellas de sus orígenes antiguos, hacen de esta región un lugar único para admirar tanto en invierno como en verano.Podrán cumplirse cada uno de los deseos. Los amantes de la naturaleza y de sus olores y misterios, podrán aventurarse en el interior de esta región, descubriendo un paisaje puro e incontaminado donde inmensas praderas verdes se ven interrumpidas por el azul de los lagos y las cascadas.Quienes en cambio desean disfrutar de los calurosos rayos del sol sumergiéndose en un mar cristalino, podrán elegir entre las muchas y encantadoras localidades que salpican las extensas costas tirrenas y jónicas. Y para los que prefieren conocer el pasado de esta tierra, Calabria, cuna de la Magna Grecia y tierra de antiguos asentamientos, ofrece una amplia selección de iglesias, monasterios, castillos, palacios y lugares en los que aún perduran tradiciones centenarias.Las provincias son: Catanzaro (capital), Reggio Calabria, Cosenza, Crotone y Vibo Valentia.
La cocina típica de Basilicata, esencial y aromática, se basa enteramente en los pocos productos locales, sabiamente combinados en manjares característicos y de antiquísima tradición.El papel principal le corresponde a la pasta de trigo duro, trabajada a mano con antiguos utensilios como la “rasola”, la “cavarola” (respectivamente una cuchilla y un pequeña tabla de picar) y la “maccarunara”. Para otros formatos, como los “minuich” y los “tria”, se necesita únicamente la habilidad y la maestría de las amas de casa. En las salsas, todas muy sabrosas, encontramos la omnipresente guindilla, que es el auténtico símbolo del arte culinario de la región, y aquí se la llama más comúnmente “diavolicchio”.La “panella”, grandes formas de pan con masa a base de harina y patatas hervidas y el “pancotto”, rebanadas de pan tostado ablandadas en caldo y enriquecidas con huevo, son dos platos típicos a base de pan, otro alimento recurrente en la cocina lucana.Como manda la tradición, los lucanos degustan a menudo manjares a base de carne de cordero como el “cazmarr” -rollitos de carne de vísceras (que en dialecto se llama “gnumaredd”)- y el “cutturiddi”, una especie de estofado. También se cocina mucho la cabeza de cordero, que se cuece al horno y se sazona con orégano y queso de oveja. Entre las carnes es famosa la “lucanica”, una salchicha de carne magra de cerdo, preparada en numerosas variantes, sin el empleo de aditivos.Otra reina de la gastronomía lucana es la verdura, que combinada con guindilla ofrece una amplia variedad de sabrosos platos. Recordamos el calzone de verdura, la “ciammotta”, fritura de patatas, pimientos y berenjenas aliñadas con tomate, el “ciaudedda”, con habas, patatas y alcachofas y la ensalada de lampaggioni (una variedad local de cebollas). El “plato de hierbas a la lucana” constituye una excepcional síntesis vegetariana; en él encontramos cebollas, berenjenas, pimientos, tomates, ajo, albahaca y perejil, cocinados al mismo tiempo y aliñados con aceite de oliva.
Gran parte del territorio de Basilicata está ocupado por montañas, cubiertas por magníficos bosques y espléndidas selvas, un paisaje espectacular donde regenerarse, divertirse y comer bien todo el año.En invierno, cuando un manto blanco cubre las altas cumbres, no falta la diversión. Pero también en verano la montaña es un lugar ideal para quienes disfrutan paseando, haciendo escalada, yendo en bicicleta o incluso sencillamente leyendo un buen libro.Correr con un rollerbe, un vehículo de dos ruedas para divertirse en la hierba, o bien deslizarse, sentados o tumbados, solos o en grupo, en lanchas hinchables (snow tubing) o, incluso, aventurarse por una pendiente a bordo de un devalkart: modos originales y divertidos para pasar unas vacaciones en la naturaleza incontaminada de esta tierra. Lugares maravillosos para explorar también a caballo o en mountain bike o sencillamente a pie, recorriendo uno de los muchos senderos que se encaraman a las montañas regalando panoramas tan bellos que cortan la respiración.Clara y pura, fragorosa e impetuosa, tranquila y acogedora: así es el agua en Basilicata. Torrentes y arroyos que bajan de las montañas, lagos rodeados de una naturaleza exuberante, y luego el mar de los mil matices azules. Una riqueza de valor incalculable para aprovechar también divirtiéndose al aire libre, practicando actividades como el rafting o el barranquismo, el piragüismo o la vela, el buceo o la pesca deportiva.Y para los amantes de las compras y la vida nocturna, Maratea es la meta ideal: un vistazo a los escaparates del centro, una cena en uno de los característicos restaurantes del puerto, un postre en los bares de la plazoleta y, para terminar la noche, una visita a uno de los muchos locales nocturnos donde bailar hasta la madrugada.
Matera, ciudad de los Sassi, un lugar único pasado a formar parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Un paseo por las callejuelas de la Civita, el núcleo más antiguo de la ciudad, permite adentrarse en la antigua aglomeración urbana formada por una densa red de cavernas, excavadas en la roca por los pastores para dar refugio a sus familias y al ganado. Una arquitectura arcaica, sin ningún tipo de proyecto, que ha dado origen a una auténtica obra monumental, atracción para millones de visitantes procedentes de todo el mundo.Un lugar tan único que fue elegido por el famoso actor y director Mel Gibson para la ambientación de la película "La pasión de Cristo."La costa de Maratea, 32 km de litoral en la vertiente tirrena de Basilicata, famosa en el mundo entero por la riqueza y belleza de sus fondos marinos. Y para quienes no disfrutan sumergiéndose, esta espléndida tierra ofrece innumerables pequeñas playas donde relajarse al sol y refrescarse en las aguas cristalinas de un mar incontaminado. Un modo diferente de vivir y conocer el mar es un tour en barco por la costa para visitar las muchas cuevas marinas que abundan en el litoral. Y luego está Maratea, una preciosa perla engastada en el sugestivo Golfo de Policastro, con la imponente Estatua del Redentor, que la domina desde lo alto del monte San Biagio, desde donde se disfruta de unas maravillosas vistas del golfo.
Basilicata está encajada entre las tierras de Calabria y Apulia, en la parte meridional de Italia. Aquí no se llega por casualidad. Se elige esta tierra solo si se tienen ganas de vivir una experiencia diferente, sumergiéndose en lugares donde el silencio, los colores, los olores y los sabores nos alejan del bullicio y del estrés de la vida moderna, regalándonos sensaciones únicas.Los bosques y las selvas que cubren las montañas están plagados de pequeños y encantadores burgos, algunos situados incluso a 1000 m de altitud, donde el aire puro, los sabores auténticos y las bellezas de la naturaleza se unen a los testimonios históricos para satisfacer todo deseo de conocimiento.
Bellísima, y sin embargo todavía poco explorada, es la zona de los Lagos de Monticchio, una de las zonas más espectaculares de Basilicata. El lago Grande y el lago Pequeño, son dos espléndidos espejos de agua que ocupan los dos cráteres, hoy en día inactivos, del Monte Vulture y están rodeados por una densa y exuberante vegetación.A pesar de ser una región predominantemente interior, Basilicata está bañada por dos mares: el Jónico y el Tirreno. La costa jónica, con las dos famosas localidades de Metaponto y Policoro, ofrece amplias playas de arena finísima o de guijarros, en algunos tramos rodeadas de pinares e hileras de eucalipto que extienden por el aire un agradable perfume. El Golfo de Policastro, en la vertiente tirrena, presenta una costa más alta y accidentada, donde promontorios que se desploman sobre el mar se alternan con pequeñas playas bañadas por un mar cristalino.Las provincias son: Potenza (capital) y Matera.
Los Abruzos poseen una rica tradición gastronómica, con tradiciones específicas, unidas a cada una de las provincias.
Reinan en la mesa los macarrones a la guitarra, pasta hecha en casa cortada con un telar de hilos de acero; típicas de la zona de Teramo son las “scrippelle”, finas láminas de pasta con caldo; en la costa dominan los primeros platos a base de pescado.
De entre estos últimos, una receta típica de la zona de Chieti es el “scapece”, pescado frito conservado en vinagre; por todas partes abundan los menús a base de cordero, cabrito, oveja, y también lomo de cerdo y “ventricina” (chorizo de cerdo).
La comida típica de los Abruzos se presenta regada por una selección de los mejores vinos regionales: Montepulciano d’Abruzzo, Sangiovese y Trebbiano d’Abruzzo.
Entre los dulces, a menudo a base de almendras, destacan los turrones, los confites -especialidad de Sulmona- y la “cicerchiata”, pequeñas bolitas de pasta frita bañadas en miel, y los “mostaccioli” (dulces de chocolate).
El variado panorama de los Abruzos propone diferentes tipos de vacaciones, todas apasionantes y llenas de sorpresas.
Las cumbres más altas de los Apeninos y las famosas localidades turísticas Roccaraso, Rivisondoli, Pescasseroli y Campo Imperatore acogen con modernas instalaciones y un amplio sistema de pistas a los amantes del esquí, el snowboard y el snowrafting, mientras que las rutas para el esquí de fondo se internan en los magníficos paisajes del Parque Nacional de los Abruzos, Lacio y Molise.
Son numerosos los deportes para practicar en contacto con la naturaleza: paseos y excursiones a pie, en mountain bike o rutas de trekking en zonas protegidas o en lugares de especial valor natural como las espléndidas Gargantas del Sagitario, las cascadas de Zompo lo Scchioppo, o los lagos de Penne y Serranello, donde se pueden avistar también las especies de pájaros más singulares.
Desde el Gran Sasso hasta el Sirente, el entorno de alta montaña es especialmente apto para el alpinismo y la escalada.
Para los amantes de la equitación son innumerables las posibilidades de excursiones a caballo, mientras que en el Parque del Gran Sasso y Monti della Laga es posible recorrer una ruta hípica de centenares de kilómetros por entornos naturales de especial valor.
A lo largo de la costa es posible practicar todos los deportes náuticos: vela, canoa, pesca, windsurf, gracias a la presencia de playas equipadas y estructuras modernas. Amplio espacio también para los itinerarios en bicicleta entre pinares y hayedos, para luego pasar las noches en busca de la diversión en las discotecas, locales y restaurantes de las diferentes localidades costeras.
Numerosos los itinerarios religiosos hacia lugares de devoción sumergidos en entornos incontaminados, entre ellos la famosa Ermita de Celestino V, encajonada en una pared rocosa o la iglesia románico-gótica de Santa María de Propezzano en el valle del Vomano.
Los más glotones pueden internarse entre olivares y viñas, desde la costa adriática hacia el interior hasta el Valle Peligna para visitar fábricas y degustar vinos, aceites y exquisitos productos locales. Por último, no hay que perderse las manifestaciones de folclore, las fiestas religiosas y los acontecimientos culturales: desde la famosa Fiesta de la Perdonanza (“perdón”) en L’Aquila, hasta la fiesta de los Serpari de San Domenico en Cocullo, pasando por el Nacimiento viviente de Rivisondoli o las numerosas romerías que protagonizan los pequeños burgos.
La ciudad artísticamente más representativa de la región es L’ Aquila, situada en las laderas del Gran Sasso y caracterizada por un incalculable patrimonio artístico: desde la magnífica basílica de San Bernardino hasta el castillo del siglo XVI, pasando por la Basílica de Santa María de Collemaggio o la fuente de los 99 caños, ricamente decorada con el mismo número de mascarones de piedra. La ciudad del "perdón celestiniano" ofrece innumerables itinerarios de historia, de arte y de fe.
Por desgracia, el terremoto del 6 de abril de 2009 ha causado graves daños a la ciudad y al territorio circunstante, causando incalculables daños a sus valiosos tesoros artísticos.
En la vertiente adriática, caracterizada por largas y arenosas playas destaca Pescara, la ciudad que custodia el recuerdo del poeta Gabriele D’Annunzio, e importante centro turístico.
Numerosas y características localidades turísticas costeras: Tortoreto, Giulianova, Silvi Marina, Roseto y bajando hacia el sur Ortona, Vasto y San Salvo.
Chieti, situada en las colinas en las proximidades de la costa, alberga una maravillosa catedral del siglo XI; de especial interés también es el Museo Arqueológico Nacional, con sus numerosísimos restos prehistóricos y sus testimonios de las civilizaciones griega y romana.
Otra ciudad importante es Teramo, con su catedral medieval y los restos del teatro y el anfiteatro de época romana.
Son innumerables los viejos burgos, que atesoran una civilización campesina que aún mantiene vivas sus tradiciones gracias al folclore y a la artesanía local. Una de las localidades más características es Scanno, con sus estrechas callejuelas, sus portales barrocos y sus antiguos edificios, es un pueblecito característico del valle del Sangro, situado en las inmediaciones de un encantador lago.
Sulmona, patria del poeta Ovidio, es rica en historia y tradiciones; custodia valiosos testimonios artísticos y también la famosa ermita de Celestino V.
Situados en Italia central, los Abruzos se extienden desde el corazón de los Apeninos hasta el mar Adriático, por un territorio predominantemente montañoso y salvaje.
En la alta montaña, entre cumbres incontaminadas y paredes rocosas surgen localidades turísticas y complejos equipados para el esquí y los deportes de invierno como Pescasseroli, Rivisondoli y Roccaraso. El escenario natural de los picos elevados e inaccesibles del Gran Sasso, los Monti della Laga y la Majella desciende luego hacia un amplio sistema de colinas, para llegar por fin a la costa adriática.
El recorrido desde el Gran Sasso hasta el mar atraviesa territorios ricos en historia, tradiciones y testimonios artísticos que no dejan nunca de sorprender a sus visitantes.
Entre las montañas y colinas se encajan estrechos valles y rutas históricas naturales, entre los que destacan el escenográfico y sugestivo valle del Aterno, plagado de antiguos burgos. Son numerosas las reservas naturales, como el Parque Nacional de los Abruzos, el Parque del Gran Sasso y Monti della Laga o el de la Majella, que garantizan la protección de especies vegetales y animales típicas de la zona como el águila real, el lobo y el oso marsicano.
El litoral de los Abruzos se caracteriza por largas y arenosas playas en la parte septentrional, mientras que al sur predominan las playas de guijarros. Están llenos de encanto los pequeños pueblecitos del interior, los monasterios y los castillos de la región, que constituyen muchas y variadas rutas turísticas en la región más verde de Italia.
Las provincias son: L’Aquila (capital), Pescara, Teramo, Chieti.